Hong Kong y Macao, la otra China



Dejamos atrás la occidentalizada Shanghai.
A pesar de que ya nos vamos acostumbrando, las dieciocho horas en el asiento duro del tren que nos traslada a Guangzhou (Cantón) siguen siendo demoledoras.
El frondoso y verde paisaje que observamos a través de las ventanas nos advierte que el norte quedó definitivamente atrás. La contundencia con la que nos golpea el bochorno al bajar del tren, confirma la advertencia.
La enorme y agitada ciudad de Cantón se sitúa al sudeste del país. Tras descansar unos días en ella optamos por desplazarnos en bus hasta Hong Kong, donde renovaremos nuestros visados para poder pasar otro mes en China.

Preparando dumplings de huevo rellenos de carne
Cenita casera con la gente del hostel de Cantón

Una nueva frontera cruzada y un nuevo país por descubrir, aunque en este caso se trata de una región administrativa especial de China. Hong Kong fue colonia del Reino Unido desde 1842, tras la Guerra del Opio, hasta 1997. Actualmente mantiene un sistema económico, administrativo y judicial independiente. También posee su propio sistema de aduanas y fronteras. Es uno de los grandes centros financieros de Asia y uno de los lugares con mayor libertad económica del mundo.
La visita será de pocos días, ya que se trata de un lugar carísimo, así que no hay que esperar, toca perderse en sus calles.
La península de Kowloon posee un encanto sin igual. Viviendas desvencijadas y antiguos bloques altísimos, comparten el espacio con modernos edificios y hoteles de lujo. Las calles son una mareante amalgama de viejos y nuevos rótulos de neón que confieren a la ciudad un curioso aire moderno y, a la vez, añejo. No es difícil advertir que Hong Kong lleva muchos años siendo uno de los centros económicos más activos del mundo.





El incesante trasiego y el abrumador tráfico de las comerciales arterias principales, contrasta con la vibrante actividad de barrio que se desarrolla en las calles secundarias, con sus bulliciosos mercados, su multitud de pequeños comercios y sus numerosos restaurantes familiares.



Sorprende la cantidad de gente que habla inglés aquí.
Los chinos de Hong Kong son muy diferentes a los de la China continental. Percibimos rápidamente que tenemos más elementos en común con ellos. Sin duda, la influencia británica y el hecho de no haber estado sometidos al régimen comunista, han modelado su personalidad de manera muy distinta.
Al sur de Kowloon encontramos la isla de Hong Kong, moderna, cosmopolita, internacional y encantadoramente ecléctica. Tranquilos parques, antiguos templos, viejas y empinadas callejuelas y pequeñas tiendas de todo tipo se combinan grácilmente con impresionantes rascacielos, frenéticos barrios comerciales y una trepidante vida nocturna.


Incienso espiral en los templos




La orografía montañosa de la isla permite contemplar desde la altura un asombroso y descomunal paisaje urbano. No en vano, Hong Kong es la ciudad con mayor número de rascacielos del mundo.



La cercanía con Macao hace que la visita sea inexcusable, así que tras una hora en ferry y un nuevo cruce de frontera, pisamos la antigua colonia portuguesa, que dejó de serlo en 1999, convirtiéndose también en región administrativa especial.
Macao nos recibe mostrándonos sin esperar la inverosímil dicotomía que se subsiste en su territorio. Por un lado descubrimos parte de su historia y cultura colonial en sus iglesias barrocas, sus antiguas fortalezas, sus callejuelas adoquinadas y su llamativa arquitectura modernista.




Típicas tartaletas de huevo
Por otro lado observamos perplejos las decenas de impresionantes casinos con sus respectivos hoteles enormes y ostentosos que emergen por doquier, convirtiendo a Macao en Las Vegas de Asia.
Tanto en China como en Hong Kong el juego está prohibido, así que los casinos de Macao disponen de una millonaria clientela asegurada que les permite amasar inmensas fortunas.
Tras probar suerte en el famoso Lisboa y confirmando que las leyes de la probabilidad  juegan siempre a favor de la banca, tratamos de no volver a sucumbir a los infinitos estímulos de una ciudad que vuelca casi todas sus energías en el negocio del juego.
Casino Lisboa

Reproducción de los canales venecianos
en una planta del casino Venecia

Así que ponemos, de nuevo, rumbo a China, donde en pocos días nos encontraremos con Samuel e Iván, dos amigos canarios que conocimos hace algo más de un año en Corea y que han decidido unirse a nosotros durante unas semanas para recorrer el sur del país.
Además viajamos con una nueva acompañante desde Hong Kong, una Olympus que proporcionará un salto de calidad a las imágenes del blog.
No os perdáis lo que viene a partir de ahora, parece que la ruta va a ser un espectáculo.